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los primeros bautismos de la iglesia de la concordia

( en la gráfica, vista de uno de los ríos del Parque Nacional El Avila)

Los primeros bautismos de la Iglesia Adventista de La Concordia

Las primeras almas en formar parte de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Venezuela y en especial de la Iglesia Adventista de La Concordia en Caracas no la tuvieron todas a su favor. Su entrega a Dios no fue ante cientos de feligreses que les animaban y apoyaban gozozos su entrega al Creador. Los primeros miembros de la Iglesia Adventista de Caracas, hoy Iglesia Adventista de La Concordia, tuvieron que atravesar por situaciones muy incómodas con tal de poder ser bautizados como la Palabra de Dios y sus nuevas creencias lo exigían. 

La primera ceremonia bautismal de que se tiene registro de forma oficial se registró el 25 de marzo de 1911 con un total de 11 candidatos, ocho de ellos mujeres. 

El Pastor Frank Lane, gran amante de la vegetación tropical, solía pasear por los bosques de Caracas, subiendo por la orilla de los ríos que desde El Avila, regaban el valle de la ciudad.Estos paseos le servían para buscar un lugar apropiado para los bautismos y para hacerse conocido de los guardias forestales. La finca coticita dependía de la gobenación del Distrito Federal, razón por la cual era muy vigilada por la policía, ya que se le consideraba como la fuente principal de agua pura para el acueducto de Caracas, y no podía ser visitada sin el permiso oficial correspondiente.

El pastor se hizo amigo del policía encargado del portón de entrada, llamado Luis Sanoja, y le pidió permiso para frecuentar el parque con un grupo de venezolanos. El policía accedió pensando que el pastor era un investigador científico lo que sirvió para que se realizaran los primeros bautismos.

Un día el policía Sanoja decidióa averiguar lo que hacían el pastor y sus acompañantes en las cabeceras del río Anauco, y sin ser visto, pudo presenciar un bautismo, lo que lo conmovió profundamnete. Sin embargo, como los bautismos se estaban haciendo muy frecuentemente, el policía se asustó y le informó al pastor que en lo sucesivo debía solicitar el permiso a la gobernación. .

El misionero se entristeció mucho, pero puso el problema en las manos de Dios quien resolvió el asunto maravillosamente con la traída de otro misionero: Ira O. Fitch. En vista de los positivos resultados de los tratamientos terapéuticos de los Greenidges en Caracas, la Asociación General sugirió la idea de que todos los misioneros asignados a Venezuela deberían realizar una pasantía en el hospital adventista de Mayaguez, Puerto Rico. Los esposos Fitch conocieron allí a una dama venezolana que recibía tratamientos para una parálisis parcial producto de una ataque de hemiplegia. Esta dama era hermana del general Juan Vicente Gómez y estaba a punto de regresar a Venezuela. La señra Fitch entabló amistad con la señorita Gómez durante su estadía en el hospital y aprovechó de aumentarla en el barco, ya que les tocó viajar de Puerto Rico a La Guair en la misma nave.

Cuando la señora Fitch comentó con la señorita Gómez sobre el problema de los bautismos en El Avila, , ésta habló con el presidente quien a su vez ordenó el otrogamiento de un permiso permanente para que los misioneros celebraran los bautismos privadamente en el río Anauco, por lo que el policía Sanoja los acompañó en los siguientes bautismos hasta que él también se bautizó.

El Clero no tardó en enterarse de los bautismos adventistas en Coticita y comenzaron a solicitar que se les impidiese la entrada a la finca oficial. Las autoridades, temiendo por la seguridad física de la nueva iglesia, invitaron al pastor para que utilziara El parque Los Chorros para los siguientes bautismos. Desde entonces, el sitio oficial para celebrar bautismos fue en Los Chorros, hata julio de 1937 cuando se inauguró el primer bautisterio en la Iglesia Adventista de Caracas, hoy Iglesia Adventista de La Concordia.