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grandes sueños para otros cien años

Cien años de la Iglesia Adventista en Venezuela ( 1910-2010)

Grandes sueños para otros Cien años

Soñar no cuesta nada y tampoco hay que pensarlo dos veces cuando se trata de planificar y visualizar grandes cosas para Dios. Esta afirmación está más que comprobada por los grandes héroes de la fe, quienes en muchos casos lo dejaron todo con tal de hacer la voluntad de lo alto y lo que cosecharon los dejaron más que sorprendidos. 

Así ha sido durante toda la historia de los grandes cristianos y protagonistas que enrumbaron su vida bajo la fe al poner sus sueños y planes bajo el timón celestial. El resultado fue más que grandioso. Y es que no existen adjetivos que puedan ponerle un calificativo a los inmensos y gratificantes que pueden resultar los sueños humanos en la voluntad Divina. 

El límite lo pone el hombre, ya Dios ha dado luz verde para hacer en su nombre maravillas. La misma garra y fuerza que inspiraron a muchos de los pioneros adventistas en Venezuela y el mundo también debe estar presente con más fuerza para seguir expandiendo y consolidando el mensaje adventista en las próximas décadas, eso sí, si nuestro Dios no vuelve antes por segunda vez a la tierra. 

La fundación de muchos colegios, clínicas, hospitales y dispensarios adventistas en todo el territorio nacional son tan sólo algunos de los desafíos para las próximas décadas de la iglesia adventista en Venezuela. Además, otro de los retos está en expandir el número de iglesias y campos, creando con la ayuda de Dios más asociaciones y Uniones. El ejemplo de México, un país que cuenta a nivel de la administración adventista con tres uniones es uno de los ejemplos que sirve como referencia a la labor evangelística que se espera tener en Venezuela.

También está en la lista de grandes proyectos programados para los próximos años, la consolidación de centros recreacionales y de campamento adventista, una distribuidora de alimentos, un sanatorio mental y otros grandes proyectos comunicacionales esperan sumarse a la lista de sueños para hacer la diferencia en una tierra llena de gracia. 

Aunque muchos de los eventos y planificaciones se enmarcan muchas veces en lapsos de tiempos que involucran largos períodos de tiempo, la bendita esperanza del pueblo adventista puede acortar y precipitar los acontecimientos finales de este mundo más pronto que tarde. 

Y es que ninguno de nosotros quisiera tener que esperar otros diez, veinte, treinta, cincuenta o cien años más en esta tierra. En un mundo lleno de pecado, muerte y pobreza, el deseo de una tierra nueva donde no habrá más llanto ni dolor es la esperanza de todo un pueblo adventista en Venezuela y el mundo.